lunes, 14 de octubre de 2013

El Mito de la Nuit Blanche




El 2013 ha sido un año en el que el invierno pareció interminable, la primavera fue casi inexistente y los meses de verano terminaron siendo asfixiantes. Muy posiblemente, gracias a que la madre naturaleza intentó deshacerse de todo el calor que se había guardado al inicio del año.


Sculpture de brume de Fujiko Nakaya, Place de la Republique. 

Pero pese ha las variaciones climáticas y los desfases extraños que hemos sufrido, las temporadas han seguido su curso y el otoño ha llegado de manera oficial. No solo podemos atestiguarlo gracias al cambio de color en los árboles, por las hojas de tonos marrones que comienzan a crujir bajo nuestros pasos, o por los vientos fríos que nos obligan a sacar las bufandas que habían quedado relegadas en el armario. No, también sabemos que el otoño ya está aquí porque, por las calles ya se pueden ver los anuncios de un evento que resulta ser uno de los momentos más interesantes del otoño Parisino; mismo que se lleva acabo en los primeros días del mes de Octubre.

Yuri Ancarani, Il Capo, 2010. Hotel  de Ville

Promocionada como “Una noche entera para descubrir París, el París artístico, el cultural, el avant-garde.” La Nuit Blanche (conocida también como la Noche en Blanco o la Noche en Vela), es un evento que desde el 2002 se viene realizando año con año en la ciudad de París.[1] Y que tiene como principal objetivo, el disfrutar de una única noche en vela en la que el publico se pueda recrear con lo mejor del arte, ya sea a través de música, de performances, exposiciones, conciertos, happenings o instalaciones. Las cuales son de acceso publico sólo por una noche. Generalmente desde las 19h del sábado y hasta las 7h del domingo.

El pasado 5 de Octubre, la Nuit Blanche del 2013, fue una oportunidad más de pasear por París y disfrutar de las maravillas de la ciudad. Para poder llevarlo a cabo, el gobierno de la ciudad planificó cuidadosamente y se preparó organizando sus recursos para hacer más sencillo el transcurso de dicha fiesta citadina. Fue por eso y ante estas circunstancias,  que algunas líneas y estaciones del metro permanecieron abiertas durante toda la noche, además de que la red de buses nocturnos aumentó su frecuencia. Mientras que  bares, tiendas y restaurantes cerraron sus puertas mucho más tarde, aprovechando la afluencia de gente que buscaba cobijo, bebida y algo con que satisfacer su apetito.

Pascale Peyret, ANAMORPHOSE, Église Saint-Merry
Ya desde la primera vez que escuche hablar sobre La Nuit Blanche, estuve deseando tener la oportunidad de estar en París, poder asistir y ser parte de ella. Se decían cosas asombrosas de la misma y envidiaba a aquellos que ya la habían vivido y volvían a casa contando historias sorprendentes de lo que habían visto. Cuenta la leyenda que es una noche en donde los museos y galerías permanecen abiertos toda la noche y la ciudad es aún más encantadora de lo que lo es durante el día porque las piezas de arte son asombrosas y  en gran medida grandes representaciones del arte contemporáneo.  

Sin duda, no puedo negar que pasé un muy buen rato, como tampoco puedo menospreciar que tuve la oportunidad de ver piezas tanto hermosas e interesantes como otras que carecían de sentido (al menos para mí) y parecían sacadas de la manga en el ultimo momento. Ciertamente no digo que no valió la pena la desvelada, en verdad me divertí. Pero tampoco puedo decir que fue exactamente como me habían dicho que era, tal vez sobre exageraron o tal vez mi falta de preparación y organización influyó mucho, no puedo estar segura. Ya que cuando hablo con otros chicos que salieron la misma noche o lo han hecho años anteriores, parece haber una similitud en sus historas. Y es que al parecer, en lo que respecta a laNuit Blanche, todos oyeron o vieron fotos de eventos sorprendentes a los que deseaban asistir, pero ellos no corrieron con la suerte o fueron capaces de encontrarlos y presenciarlos en vivo. 

Ya que si bien es cierto que galerías, museos y edificios permanecen abiertos hasta más tarde de lo habitual durante esa noche. Aquellos  lugares que resultan ser los más atractivos solo extienden sus horarios hasta poco antes de  media noche; siendo del todo insuficiente porque lamentablemente, la gran afluencia genera filas interminables y largas esperas que llevan a muchos a desistir e intentar encontrar algo más. Causando que se termine por recurrir a los eventos un poco menos interesantes, que si bien dicen permanecen abiertos hasta 7am, solo mantienen una actividad constante hasta alrededor de las 3am.  Después todo comienza a ir en picada.

Las obras artísticas quedan en segundo plano y alcohol ingerido a lo largo de la noche se hace más presente con el frío de la madrugada. Por la calle y las plazas, los grupos de gente crean escándalo e intentan escalar las fuentes o esculturas, el suelo se ve cubierto por basura, latas y vidrios, que anteriormente eran botellas, pero que para ese momento han sido estrelladas en el suelo, convertiendose en el pasatiempo divertido de los borrachos.

Parece entonces ser una buena hora para volver a casa, al menos para aquellos que vivan el las cercanías. Para los que no tengan esa suerte, las opciones son buscar un bar que aún permanezca abierto o como muchos terminan haciendo, encontrar un rincón en las estaciones de tren, metro o bus en los cuales acurrucarse y pasar el resto de la noche a la espera de que el resto de las lineas de metro y transportes públicos comiencen a funcionar y puedan emprender el camino de regreso a sus respectivos hogares. 

Elena Paroucheva, Haute couture, Haute tension, Bibliothèque Forney

Thorsten Streichardt,
Report on the use of hostile lines,

Centro Pompidou
Sea cual sea el caso, ese día aprendí un par de cosas y aquí mis consejos para la próxima Nuit Blanche (así es, pese a todo pienso volver a experimentarla cuando tenga la oportunidad). Es de suma importancia llevar zapatos cómodos, un abrigo ligero pero caliente, comida y bebida que te evite gastar dinero de manera innecesaria y perder tiempo buscando y comprando. Pero aún más importante, organizar con mucho cuidado el recorrido de interés, utilizar mapas y aprender a leer y entender el programa de la noche.

De lo contrario, puede suceder lo que a muchos les sucedió. Terminar deambulando por las calles, visitando las piezas que encontraban en su paso y al día siguiente enterarse de eventos grandiosos que deseaban ver pero que jamás encontraron por más que buscaron. Convirtiendo la famosa Noche Blanca de París en un mito en los muros de Facebook.





[1] La Noche en Blanco es una iniciativa cultural creada en París en el 2002 y cuyo gran éxito se ha extendido a otras capitales y grandes ciudades europeas a organizar su propia Noche en Blanco, inspirándose en el modelo original.
El propósito de la Noche en Blanco, cuya denominación viene dada al celebrarse tras el atardecer, es acercar la creación artística contemporánea a los ciudadanos. Los objetivos comunes de todas las ciudades que organizan Noches Blancas son: gratuidad, vanguardia, ciudadanía y sostenibilidad. Además se fomenta el intercambio de experiencias con el desarrollo de programas conjuntos y la internacionalización de artistas locales mediante el intercambio de propuestas.

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